Cuando una lavadora en casa no es tan habitual

La rutina diaria es algo que no valoramos hasta que lo perdemos. Es algo que tenemos cada vez más comprobado y para lo que ya tenemos una enorme cantidad de ejemplos a todos los niveles. Está más claro que el agua. Y en el artículo que aquí empieza os vamos a comentar uno de los ejemplos que más claro dejan que esta es una realidad que va en aumento con el paso de los años. Hablamos del simple pero importante hecho de disponer de una lavadora en nuestra vivienda. 

Es probable que muchas de las personas que estéis leyendo este artículo consideréis que disponer de uno de estos artilugios es lo más normal del mundo. Pero la verdad es que, por desgracia, es más habitual no disponer de él que, en efecto, contar con una en nuestra vivienda. Por eso hay muchos de vosotros y vosotras que deberíais consideraos afortunados. Y es que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Y lo sabe bien la gente que, habiendo dispuesto de una lavadora, ha tenido que trasladarse a una vivienda que no dispone de ella. 

¿Dónde demonios ocurre esto? os estaréis preguntando. Pues bien, ocurre en lugares tan cercanos a nosotros como lo son las ciudades de Madrid y Barcelona, en las que un porcentaje importante de las viviendas son de un tamaño muy reducido que no deja margen a que tengamos un electrodoméstico como del que venimos hablando. Seguro que tenéis a algún conocido o conocida que se encuentra en una situación similar a la que os estamos comentando. Los estudiantes de diversas ciudades de España y que se trasladan a Madrid o Barcelona son los que más notan el cambio. De tener una lavadora en casa se trasladan a un piso en el que no tienen espacio para tener uno de estos aparatos. 

Pero hay razones peores por las cuales no se dispone de una lavadora. Uno de ellos es desvelado sin tapujos por el diario 20 Minutos, que hace referencia a que más de la mitad de la población mundial no tiene la capacidad suficiente, ya sea por dinero o por falta de electricidad o acceso al agua corriente, de tener a mano algo tan útil como un elemento que nos permite lavar nuestra ropa en apenas unos minutos sin que nos tengamos que desgastar en hacerlo a mano, una actividad a la que, tristemente, todavía están acostumbradas muchas personas a lo largo y ancho de todo el mundo. 

Fijaos en un dato que nos ha sido ofrecido por el portal web del medio Economía de Hoy, que indica que son hasta 14 los millones de hogares que, solo en el interior de nuestras fronteras, no cuentan con lavadora y secadora juntas. La verdad es que esto es sintomático y se debe a una gran cantidad de factores. Primero, la falta de poder adquisitivo de muchas personas para hacer frente a este pago. Segundo, la falta de acceso de mucha gente también a bienes como lo son la electricidad y el agua corriente. Pensamos que no, pero este tipo de problemas siguen siendo tan reales como la vida misma. 

Teniendo en cuenta que no todo el mundo tiene lavadora en España, ¿cómo se las ingenia una persona o una familia en estas condiciones para adecentar su ropa? La solución reside en las lavanderías, un negocio que está en aumento teniendo en cuenta los datos que nos han sido aportados por los profesionales de Lavatur, una entidad especializada en suministrar los electrodomésticos correspondientes para la realización de esta labor. Y es que, al parecer, la cuota de mercado de estas lavanderías permanece al alza desde hace ya unos cuantos años en España. 

Un servicio realmente de utilidad 

La verdad es que nos genera cierta angustia el solo hecho de pensar qué tendríamos que hacer para conseguir una limpieza de nuestra ropa si no fuera por las lavanderías. La verdad es que este tipo de negocios generan un servicio que realmente es de extrema necesidad para las familias y que permite cubrir una de las máximas para tener una calidad de vida decente y una dignidad: la limpieza y la higiene. Desde luego, sin esas dos cuestiones sería imposible cumplir con esas premisas. 

Es evidente que hay que intentar que todo el mundo tenga opciones a su disposición para tratar de que su vida sea lo más digna posible. Por desgracia, eso no es posible en todos los lugares ni países de todo el mundo. De hecho, hasta en el país más rico hay gente que no tiene acceso a estos servicios. El servicio que prestan las lavanderías es, en este sentido, elemental para que, de una manera no demasiado costosa, todo el mundo tenga acceso a lo que, en resumidas cuentas, es un derecho básico, el de la limpieza o la higiene. Si todo el mundo no tiene esto a mano, es que algo falla y tiene que ser resuelto.

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