El chino y el árabe, dos idiomas fundamentales para tener un hueco en el mercado internacional

La globalización es uno de los fenómenos sociales y políticos de mayor importancia en las últimas décadas. Podríamos decir, sin ningún miedo a equivocarnos, que es el verdadero reto del siglo XXI. Este fenómeno ha cambiado todas las dinámicas de trabajo, de comunicación y de cultura que veníamos desarrollando a lo largo del siglo XX y lo mejor de todo es que todavía creemos que la globalización no ha llegado a ese punto álgido que alcanzará en algún instante de este siglo. Y eso nos exige todavía más cambios y más adaptaciones a una nueva realidad.

En el momento en el que estamos, existe una enorme cantidad de interconexiones en la sociedad de las que dependen las relaciones que unos países tienen con otros. Y eso hace que haya un instrumento que haya ganado un valor tremendo en los últimos años. Hablamos de un asunto como lo es el de los idiomas, que sin ninguna duda todos tenemos la obligación de dominar si queremos que un negocio tenga muchas más posibilidades de triunfar al poder operar de alguna manera más allá de las fronteras del país en el que trabaja.

En el apartado de idiomas, es muy difícil valorar si estamos operando bien o no. Es evidente que la sociedad española, por ejemplo y al igual que muchas de las sociedades occidentales, ha hecho un gran esfuerzo en lo que tiene que ver con que sus ciudadanos y ciudadanas aprendan el inglés, que sigue siendo el idioma de referencia de los negocios. Pero hay que tener clara una cosa: hay varios mercados que son de lo más interesantes y en los que el inglés no es el idioma mayoritario. Hay que ampliar fronteras en lo que tiene que ver con el aprendizaje de idiomas.

Dos son los mercados de los que no nos podemos olvidar a día de hoy:

– El chino. Una noticia que fue publicada en el portal web Política Exterior informaba de las relaciones políticas y comerciales entre nuestro país y China. Según esta noticia, la presencia empresarial española en el gigante asiático se vio aumentada hasta en un 70% entre los años 2008 y 2011, algo que ha continuado desarrollándose durante toda esta década y que ha favorecido una mejoría en las relaciones. Como es evidente, esto nos ha obligado a conocer el idioma chino, un gran desconocido tradicionalmente en España.

– El árabe. Otra de las grandes potencias económicas del mundo y que nos obliga de alguna manera a conocer un idioma que es imprescindible. Según un artículo que fue escrito en la página web The Diplomat, las exportaciones españolas a los países árabes se han duplicado en una década, algo que pone de manifiesto que nuestro país tiene un importante campo de negocio en esta zona del mundo y que no cabe la menor duda de que va a seguir siendo elemental para nuestras empresas.

Muchas de las empresas españolas más potentes tienen intereses en lugares como lo son China o Arabia Saudí, lo que obliga de alguna manera a tener a su disposición a personas que conozcan estos idiomas de una manera muy importante. ¿Qué ocurre? Que estos dos idiomas no han sido tan influyentes en el sistema educativo como el inglés, por lo que son muchas menos personas las que los conocen. Así nos lo han comentado los profesionales de Eikatrad, una agencia de traducción que ha visto cómo esta situación se ha convertido en una de las razones por las cuales son cada día más las empresas que requieren de sus servicios.

Una apuesta de presente y de futuro

A nadie le cabe la menor duda de que hacer lo posible por desarrollar modelos de negocio en estas dos zonas del mundo es algo muy importante. Y es evidente que, para ello, la comunicación y el conocimiento de estos idiomas es imprescindible. Ese es el motivo que está haciendo que sean muchas las empresas que estén confiando en agencias de traducción como de las que venimos hablando para tratar de que su comercio internacional siga teniendo una salud que podamos considerar como envidiable y que tan importante es para nuestra economía.

Y es que el comercio exterior es una de las grandes necesidades para que un país económicamente dé de sí. La autarquía no es posible en los tiempos que corren y los mercados nacionales no son suficientes para muchos de los sectores que se sitúan dentro de un país. Ese es el motivo por el que es necesario encontrar una manera de comunicarse con otras naciones situadas más allá de nuestras fronteras y se seguir creciendo como país. Esa es siempre una cuestión necesaria para hacer mucho más extensiva nuestra influencia.

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