Creativa

El arte como resistencia a la vida cotidiana

Con el ritmo de vida actual, la idea que se tiene sobre el ocio está cambiando de una forma drástica. Hoy en día, el tiempo libre se utiliza para el consumo pasivo de contenidos digitales, sin dejar espacio ni para la creatividad o ni para el descanso mental. Esta tendencia, que se vende como una satisfacción instantánea frente al aburrimiento, rápidamente comienza a generar un agotamiento mental, que se refleja en cansancio, aburrimiento y dificultad para la resolución de problemas.

Como respuesta a este comportamiento social surge el llamado “ocio creativo”, presentado como novedad. Se trata de una actitud que apunta a aprovechar las horas de descanso para desarrollar la creatividad personal a partir de una producción artística. Se busca romper con la idea de que el descanso y el ocio son posibles únicamente cuando no hay actividades ni esfuerzo. Es una iniciativa para reconectar el entretenimiento con la satisfacción que da sentirse capaz de crear algo original.

Dedicar el tiempo libre a disciplinas como la pintura, la escritura o la música da lugar a una desconexión de la rutina diaria. También, al comprometerse con actividades artísticas durante el tiempo de ocio, se reduce el estrés diario y aumenta el bienestar emocional.

 

Volver a las bases: la pintura y la cerámica

Gracias a la estimulación del tacto, las artes plásticas permiten que la unión entre ocio y arte ofrezca un disfrute inmediato. Por ejemplo, si se toma el trabajo con la cerámica, se puede ver cómo ha pasado de ser un oficio artesanal antiguo a convertirse en una de las actividades más solicitadas en los barrios céntricos de Madrid, Valencia o Barcelona. El trabajo directo con el barro ayuda a conectar el ritmo personal con el momento y el trabajo que se está realizando, sin darle espacio a las dudas y trabajando la tolerancia a la frustración. Del mismo modo, cuando se conecta con la pintura, todos los sentidos se enfocan en el momento, concentrándose para encontrar un lenguaje que pueda darle color y forma a la imagen que se tiene en la mente. Estas conexiones ayudan a que la percepción personal del entorno pueda expresarse de una forma subjetiva, creando una mirada personal.

Además de entrenar la paciencia y ayudar en la búsqueda de una mirada personal, estas expresiones forman parte de una historia estética nacional. Como muestran las colecciones que conserva la Biblioteca Nacional de España (BNE), el dibujo y la ilustración son grandes registros históricos para comprender la realidad y la identidad cultural.

 

Conexión sonora y bienestar: la música

Si se toma como una actividad recreativa, tocar un instrumento puede ser útil para un momento de introspección o una ayuda frente a la socialización, si se forma parte de una agrupación o coro. Pero, de forma un poco más profunda, su dimensión artística requiere de una disciplina sostenida en el tiempo, ya que el músico debe aprender a construir una arquitectura sonora. Este aprendizaje es similar al estudio de un idioma nuevo, por lo que la actividad neurológica se estimula con mucho trabajo. Pero el resultado de este abre la puerta a un lenguaje de posibilidades infinitas para jugar y crear en los tiempos de ocio.

 

Un refugio interno: la literatura y la escritura

La escritura creativa y la lectura ayudan a ordenar y comprender el mundo interno. En contraposición al consumo de textos en redes sociales, que es fragmentado y efímero, la literatura ofrece historias complejas, que requieren que se le dedique un tiempo concreto a ese momento de concentración y reflexión. Mientras que en las redes sociales el tiempo parece diluirse, dedicarle ese mismo tiempo de ocio a la lectura se convierte en un ejercicio de concentración y conexión con lo que se está realizando.

Por su parte, la escritura ayuda a ordenar las experiencias y emociones vividas. Al dedicarle el tiempo de ocio a la reflexión personal y pensar las formas en que se pueda expresar ese sentimiento en palabras, se estimula tanto el dominio del lenguaje como el análisis de las propias vivencias. Al pensar los ritmos de la frase o la estructura del relato que se quiere construir, esta actividad convierte el tiempo de descanso en un juego intelectual, dentro del cual se pueden desarrollar incontables mundos posibles gracias a la palabra escrita.

 

El tiempo para observar: la fotografía de paisaje

Dentro del arte fotográfico, la que se dedica a la naturaleza es la que más se conecta con el momento en el que se encuentra. Se trata de un trabajo que requiere de la actividad física y la atención visual, que invita a explorar un territorio y buscar las mejores formas de aprovechar la luz y la composición que brinda el entorno. Como explican en Photography Makers, cuando se busca que la imagen tenga una construcción artística, el fotógrafo debe enfocarse en tres ejes centrales: la profundidad, que le otorga tridimensionalidad a la captura; el equilibrio, que organiza la armonía visual de los elementos; y la narrativa visual, que le permite a la imagen contar una historia y emoción

Sea en un viaje de fin de semana o en un paseo por el parque, la fotografía de naturaleza da al fotógrafo una conexión con su entorno que ninguna red social puede generar. De esta forma, se aprovechan los momentos de ocio para conectar con el entorno, soltando el control para dejarse llevar por lo que sucede en el momento, abriendo la percepción para capturar en una imagen lo que el paisaje ofrezca.

Composición y narrativa: el lenguaje común de las artes

Si bien mantienen sus diferencias en cuanto a la técnica, todas las disciplinas artísticas son el resultado de la búsqueda de un lenguaje o una expresión genuina del sentimiento. La composición de este lenguaje tiene la finalidad de generar un sentido. En las artes visuales, se da con el orden de sus elementos; en la música, se manifiesta en la armonía de las frecuencias; en la literatura, en la cadencia de la frase; y en la plástica, en el equilibrio de las masas. La propuesta de un ocio artístico fomenta estas búsquedas, para generar un aprendizaje activo, gracias al que cada creador pueda expresarse.

Ahora bien, el sentido que se les da a estas composiciones nace de una narrativa. La intención que da vida a la expresión artística es la búsqueda de contar la mirada personal que se tiene sobre el mundo. Como señala el portal de la Fundación Juan March, la interconexión entre las artes siempre ha funcionado como una constante cultural en la que las visiones críticas de la realidad pudieron dialogar.

El arte como resistencia

Se puede entender, entonces, que la propuesta de un ocio creativo es una respuesta de resistencia frente a la vida moderna y el consumo efímero del tiempo. Si en lugar de perder horas frente a una pantalla que ofrece contenido efímero, ese tiempo se dedica a la creatividad, ya sea moldeando barro, escribiendo versos o encuadrando una imagen en el lente, se está defendiendo la capacidad de atención y se valora la creación propia.

No es necesario que la búsqueda artística sea funcional o exitosa. El bienestar que otorga el simple hecho de dedicarle un tiempo al desarrollo creativo individual es recompensa suficiente para que el tiempo invertido resulte valioso. Ejercitar la mirada curiosa frente al mundo y buscar un lenguaje para transmitir esa mirada, es un acto de rebeldía moderna.

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