Creativa

Los problemas en el aprendizaje o para relacionarse son comunes entre nuestros niños y niñas

Una de las etapas que sin duda es más difícil y nos provoca un mayor número de inseguridades es la infancia. Tendemos a pensar que todo lo que tenga que ver con esa época es perfecto, que no existen preocupaciones de ningún tipo y que es la etapa más feliz de nuestra vida, pero lo cierto es que existen muchas cosas que nos pueden amargar la existencia y a las que debemos poner solución a la máxima brevedad posible. Hay que tener especial sensibilidad con todo lo que pueda afectar a la vida de un niño o niña porque no le va a afectar del mismo modo que a una persona adulta, como es lógico.

La infancia es una etapa de la vida en la que estamos empezando a construir quiénes somos. Y, en ese desarrollo, pueden existir cosas que nos provoquen inseguridades, que reduzcan la confianza que sentimos en nosotros y nosotras mismas y que puedan minar todos esos conocimientos de los que estamos intentando hacer acopio. En muchas ocasiones, los principales problemas tienen que ver con el aprendizaje y con las habilidades sociales que nos van a permitir relacionarnos con los demás. Y la verdad es que no es cómodo que tengamos que experimentar situaciones así cuando tenemos una edad tan corta. Hay que hacer todo lo que esté en nuestra mano para corregirlo.

Hay que tener en consideración que tampoco hace falta correr más de la cuenta. Según una noticia publicada en la página web del diario 20 Minutos, la interacción de un niño con los demás no se puede producir hasta que ese niño empieza a ser consciente de sí mismo. Esa situación se produce cuando se tienen 3 o 4 años, un momento en el que sí que empieza a ser recomendable esa relación y un análisis de las mismas para ver si pueden existir problemas de interacción como de los que estamos hablando o, por el contrario, podemos respirar tranquilos. Hay que tener especial sensibilidad con estos temas puesto que cada vez son más los niños y niñas que sí que manifiestan algún problema en este sentido en los últimos años.

Hemos querido tirar de hemeroteca para demostraros que este tema no es propio solamente de la sociedad moderna. En una noticia publicada en El País en el año 2002, hace más de dos décadas, se manifestaba que el 12% de los niños y niñas de entre 7 y 11 años tienen dificultades para seguir el ritmo de su clase. Eso, como es lógico, requiere de un análisis por los expertos en psicopedagogía y en España estamos dando avances en ese sentido puesto que el porcentaje, como decimos, se ha incrementado en los últimos años. Una de las maneras de proporcionar una mejora en este sentido fue instruir al profesorado para detectar estos problemas, pero es cierto que una cosa es esa y otra resolverlos.

La sociedad ya es consciente de que existen multitud de niños y niñas que padecen problemas en el aprendizaje y en la adquisición de determinadas habilidades sociales para relacionarse con los demás. Y ese es el primer paso para poder resolverlos en función de lo que nos han indicado desde el Centro Psicopedagógico Cristina Hormigos, un proyecto nacido en 2021 para proporcionar soluciones a este tipo de problemas. Lo que nos comentan sus responsables es que gracias a esa conciencia en relación a este tema, son muchas las familias que ahora tienen la posibilidad de encontrar soluciones para esos problemas en sus pequeños y pequeñas.

Poner el foco en este tipo de problemas es básico para garantizar el correcto desarrollo de los más jóvenes. Hay que tener en cuenta que aspectos como los que estamos comentando, como lo son las relaciones sociales con sus iguales y su aprendizaje, son básicos para proporcionar todas las herramientas posibles para conseguir que esas personitas puedan tener un desarrollo de lo más normal. Cuando se tienen problemas en el aprendizaje o para relacionarse se puede llegar a pasar bastante mal y tenemos que evitar a toda costa que eso se produzca porque puede hacer infeliz la infancia de nuestros niños y niñas.

¿Pueden llevar estos problemas a otros? 

La respuesta es que sí. Cuando un niño tiene problemas para aprender al mismo ritmo que los demás o para relacionarse con los alumnos de su clase o los de la actividad extraescolar que practica, puede empezar a sentirse al margen del resto. Porque sí, son ellos mismos los que se dan cuenta de que se empiezan a quedar al margen de otros compañeros y compañeras y pueden sentirse discriminados aunque no exista un trato como tal por parte de esos compañeros o de los profesores o tutores que estén llevando a cabo esa actividad extraescolar o esa clase en el colegio.

¿Cuáles son los problemas que se pueden ocasionar como consecuencia de esa situación? Pues, sobre todo, problemas de índole mental como la depresión, la ansiedad o el estrés. Pueden parecer problemas solamente reservados para la gente mayor, pero lo cierto es que eso no tiene por qué ser así ni mucho menos. Si hiciéramos un estudio que revelara cuánta gente por debajo de los 12 años padece estos problemas, quizá nos podríamos llevar una sorpresa bastante ingrata. Y si atendiéramos a los problemas que los ocasionan, seguramente los problemas de aprendizaje y adquisición de habilidades sociales para desarrollarse estarían en la parte alta de la clasificación.

Muchos de nosotros hemos padecido estos problemas 

Cuando éramos jóvenes, quizá tuviéramos algún problema como de los que estamos hablando. Lo que ocurrió fue que, al no existir en aquella época una conciencia como la que sí hay en la actualidad, no tuvimos la oportunidad de recibir la ayuda que también hubiéramos merecido. Ese es el gran mérito de la sociedad moderna: que no ha dejado en la estacada a nadie y ha procurado que todos esos problemas como de los que ya hemos hablado tengan una solución y que exista un grupo de profesionales, como lo son los psicopedagogos, que dispongan de los conocimientos suficientes como para paliar esos problemas y ponerles la mejor solución para poder garantizar el correcto desarrollo de los más pequeños y pequeñas, que no podemos olvidar que son el futuro de nuestras familias y de nuestra sociedad.

Ni que decir tiene que los y las mayores tenemos que estar permanentemente alerta con este tema del mismo modo en el que lo tienen que estar los profesores y tutores. A fin de cuentas, estas son las personas que mejor conocen a cada niño y son quienes mejor van a velar por todo lo que tenga que ver con su vida y su correcto desarrollo. Solo a través de los consejos de las personas que quieren lo mejor para estos niños y niñas se puede conseguir una mejora sustancial en todos y cada uno de los campos de su vida. Ojalá que se puedan conquistar muchas mejoras más en este campo en los próximos tiempos. Desde luego, vamos por el camino correcto en este sentido.

Problemas como de los que hemos hablado son habituales en todos los lugares del mundo y no cabe la menor duda de que no en todos los sitios tienen una manera de proceder con estos asuntos como los tenemos nosotros. Tenemos que agradecer el avance que se ha producido en España en este sentido. No en vano, somos de los países del mundo que más en serio se han tomado estas cosas y no cabe la menor duda de que debemos seguir por ese camino para intentar que los niños y niñas dispongan de la oportunidad de desarrollarse y, además, de obtener esa felicidad que jamás debería faltar en la vida de una persona de tan corta edad.

Hay que tener en consideración que el tiempo es un elemento vital en lo que tiene que ver con este asunto. Si conseguimos detectar pronto uno de los problemas que estamos comentando, podremos ponerle solución mucho antes y encontrar la manera de conseguir que esos niños y niñas tengan mayores habilidades para relacionarse y seguir el ritmo de aprendizaje en sus cursos, lo cual es básico para que puedan tener éxito primero en su formación y más tarde en el mercado laboral, que es donde realmente van a empezar a construir su calidad de vida y su bienestar, aspectos básicos para alcanzar la felicidad.

Ni que decir tiene que tenemos trabajo por delante en este sentido en España aunque estemos haciendo bien las cosas. Nunca nos debemos dar por satisfechos con lo que hay, sino que hay que invertir más tiempo y más recursos para conseguir que nadie se quede al margen y cualquier problema relacionado con lo que hemos venido comentando pueda quedar resuelto a la mayor brevedad posible. Eso es lo que nos va a ayudar a construir una sociedad mejor y en la que todo el mundo se pueda sentir integrado, con independencia de la edad que tenga o de sus diferentes condiciones sociales.

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