Ventanas: el remedio perfecto para luchar contra la contaminación acústica

En tiempos del coronavirus, nos hemos dado perfecta cuenta de los riesgos que hay para nuestra salud en esta Tierra. La verdad es que estamos más sensibles que nunca en todo lo que tiene que ver con el cuidado de nuestro cuerpo y salud, aunque lo cierto es que este asunto debería haber llegado hasta nuestras vidas mucho antes. El coronavirus es una amenaza grande y real y está claro que nos tiene que servir para estar precavidos de cara al futuro y para valorar lo importante que es encontrarse sano y bien. 

Hay que ser conscientes de que la salud depende de muchas cosas y que son muchos los problemas que podemos tener si no cuidamos bien de ella o si el entorno en el que residimos o trabajamos presenta algún tipo de deficiencia. Este tipo de situaciones son, por desgracia, de lo más habituales en los tiempos que corren y está claro que eso se debe al modo de vida que llevamos especialmente en las grandes ciudades. En los párrafos que siguen os presentamos uno de los problemas más comunes en entornos como estos: la contaminación acústica, un problema para el que ya hay muchas entidades intentando poner una solución. 

Los expertos en salud ya han considerado el problema de la contaminación acústica como una de las principales causas de ansiedad o estrés. Y la verdad es que es bastante triste que una persona se encuentre en esta situación solo por el hecho de vivir en un lugar concreto. Es necesario ponerle una solución de calidad a este problema y es precisamente por eso por lo que hay tantas personas y empresas trabajando en ello. El fruto de ese trabajo ya lo podemos ver: y es que el principal sistema para evitar la contaminación acústica es disponer de unas ventanas de calidad en nuestro domicilio. 

Las ventanas se han erigido como la principal solución para evitar la contaminación acústica por derecho propio. Y es que han sido muchos los profesionales que han trabajado en el diseño, construcción y diseño de un tipo de ventana que sea lo suficientemente resistente como para evitar que el ruido se cuele en nuestro domicilio. Los profesionales de Replus, especializados en este tipo de asuntos, nos han comentado que llevan mucho tiempo trabajando en este tipo de proyectos, consiguiendo un aumento de la confianza de sus clientes y de, por tanto, su volumen de trabajo. 

Una amenaza invisible 

La contaminación acústica es conocida como «la amenaza invisible» en muchos contextos sociales. Una noticia que fue publicada en el portal web Compromiso Empresarial así la definía, haciendo incidencia en la cantidad de problemas que genera este asunto para las personas y su rutina e indicando también algunas de las posibles alternativas que podemos tomar para intentar evitarla. Desde luego, en nuestro caso siempre vamos a recomendar la instalación de un tipo de ventana que realmente nos permita sentirnos protegidos ante el exceso de ruido que se genera en nuestras grandes ciudades. 

Otra noticia, en este caso publicada en el portal web del diario El Economista, informaba de cuáles son las diez peores ciudades en lo que tiene que ver con la contaminación acústica en todo el mundo. La ciudad china de Guangzhou es la que más problemas presenta en este sentido, siendo Nueva Delhi, El Cairo y Bombay las que le siguen en esta clasificación. Se trata de ciudades superpobladas y que presentan índices bastante altos de pobreza, lo que no hace sino acentuar todos los programas derivados del modelo de contaminación del que venimos hablando. 

Este es un asunto ante el que tenemos que permanecer siempre atentos. No cabe la menor duda de que la contaminación acústica nos afecta a todos, pero tiene una incidencia mucho más agresiva en personas que son más vulnerables, como lo pueden ser los ancianos y los niños. Evitar que estos grupos de población pasen por este mal trago es algo que podemos resolver de una manera relativamente sencilla y rápida. Está en nuestra mano hacerlo. La verdad es que es algo que debería estar mucho más controlado y ante lo que deberíamos mostrar más preocupación, sobre todo en aras de prevenir males como la ansiedad o el estrés, que ya hemos visto que son las consecuencias más directas de esto. 

Son muchas las ciudades y los municipios en los que un problema como lo es la contaminación acústica viene creciendo de manera exponencial en los últimos años. Cada vez más gente y más vehículos pueblan nuestra tierra, y es lógico que eso haga aumentar los niveles de decibelios que se registran en el interior de las ciudades. Tener nuestro domicilio bien preparado ante esa amenaza es una manera de combatir este problema. La fabricación de vehículos más silenciosos es otra. Si combinamos las dos cosas, estamos convencidos de que todos y todos saldremos ganando.

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