Creativa

La productividad de las fábricas españolas crece gracias a la robótica industrial

La industria de la que disponemos a día de hoy es la más eficaz y la que más eficiencia nos permite alcanzar de toda la Historia. Ni que decir tiene que la tecnología ha jugado un papel muy importante en todo lo que tiene que ver con esa automatización de procesos que ha permitido que, a día de hoy, dispongamos de una industria muy productiva y que nos permita realizar en pocos minutos todo el trabajo que antes nos podía llevar una buena cantidad de horas. La verdad es que ha sido este uno de los secretos para mejorar la productividad empresarial que tanto se demandaba para hacer de la nuestra una economía más productiva.

La industria de la que disponemos a día de hoy es la más eficaz y la que más eficiencia nos permite alcanzar de toda la Historia. Ni que decir tiene que la tecnología ha jugado un papel muy importante en todo lo que tiene que ver con esa automatización de procesos que ha permitido que, a día de hoy, dispongamos de una industria muy productiva y que nos permita realizar en pocos minutos todo el trabajo que antes nos podía llevar una buena cantidad de horas. La verdad es que ha sido este uno de los secretos para mejorar la productividad empresarial que tanto se demandaba para hacer de la nuestra una economía más productiva.

Uno de los grupos de productos que más han ayudado a la sociedad actual a alcanzar ese grado de eficacia y eficiencia ha sido el de la robótica industrial. Estamos hablando de una familia de productos que condiciona ya, para bien, todos los procesos industriales de empresas de todos los sectores de producción. Y es algo que, aunque se ha ido consiguiendo con el paso de los años, ha dado un salto de calidad muy importante en los últimos tiempos. La llegada de las nuevas tecnologías, de hecho, ha sido una de las claves para ello.

Según el artículo «robot industrial» de Wikipedia, el primero de estos artilugios vio la luz en 1937, una época muy especial para nuestra Tierra porque se avecinaba la Segunda Guerra Mundial, las principales potencias del planeta lo sabían y tuvieron que apostar mucho más fuerte por sus industrias para intentar que la producción fuera más grande que la de cualquier enemigo. Incluso más grande que la de cualquier aliado, que nunca se sabe cuándo nos va a venir bien que alguien nos devuelva un favor.

Ahora, un robot industrial es algo común a cualquier tipo de fábrica. De hecho, atended a lo que nos cuenta una noticia publicada en la página web de La Vanguardia, que indicaba que el sector robótico catalán facturaba una media de 460 millones de euros al año. Se trata de una cifra interesante y que, de hecho, hace que este sea uno de los sectores de referencia en todo el mercado regional. Y eso por no hablar de un margen de mejora que todavía es extenso y que puede convertir (y de hecho, así será) a este sector en una de las claras referencias del sector tecnológico a nivel mundial.

La robótica industrial se ha convertido en una de las máximas necesidades de las industrias y las fábricas del siglo XXI. La inversión en este campo en España ha crecido en los últimos tiempos una auténtica barbaridad en función de los datos que manejan desde Indago SL, expertos en implantación de robótica industrial, y esa es una de las razones por las cuales la productividad de las empresas españolas ha crecido de un tiempo a esta parte, lo cual ha tenido una importancia de lo más destacada a la hora de obtener rentabilidad y ser mucho más competitivas en un mercado cada día más difícil.

España compite más y mejor que nunca 

Nunca vamos a estar lo suficientemente agradecidos a la robótica industrial por los beneficios que ha proporcionado a nuestra economía y a nuestra sociedad. Y es que estamos hablando de algo que ha permitido que mejore el trabajo diario en las fábricas y que permite a nuestras empresas tener la oportunidad de competir, después de mucho tiempo, con los países de su entorno, países que, como es el caso especialmente de Alemania, Gran Bretaña o Francia, nos han llevado la delantera en lo que a productividad se refiere.

Como es evidente, todo eso tiene una repercusión de lo más notable en lo que respecta a la capacidad de nuestras empresas para instaurar sus productos en mercados internacionales. Es eso lo que termina determinando la calidad y la cantidad de trabajo que existe en nuestra sociedad. Y España empieza a ver la luz en ese sentido. Creemos que, dentro de unos años, no vamos a tener nada que envidiar a alguno de los países que os acabamos de comentar y que ven cómo, desde el sur de Europa, ya tienen un competidor más que les va a mirar de tú a tú.

Si la industrialización marcó el ritmo al que crecían los países hace unos siglos, ahora son la tecnologización y la digitalización las que mandan en ese sentido. Y la robótica industrial tiene mucho que ver con ellas. Apostar por ella es, más que un acierto, una necesidad de la que no podemos prescindir y que, sin ninguna duda, va a determinar el futuro de las empresas españolas desde un punto de vista general. No cabe la menor duda de que conseguir que ese futuro sea lo mejor posible pasa por asegurar la presencia de robots industriales en nuestras fábricas. Solo así conseguiremos fabricar productos en menor tiempo y a un coste menor. Y es ahí donde reside el beneficio y la productividad.

 

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